La figura en el embarazo
Durante el embarazo se experimentan muchos cambios en la figura: los senos son comúnmente los primeros en delatar el embarazo, ya que es donde el cuerpo comienza su proceso de cambio y adaptación.

Habrá un cambio de tamaño notorio, el busto suele crecer, independiente al tamaño de copa que seamos normalmente, ya que los cambios hormonales los hacen crecer y están comenzando a producir leche materna y almacenarla para después el parto.

Durante el primer trimestre desaparece el periodo (la seña más común del embarazo) y se puede experimentar sangrado ligero y cólicos leves. Estas son las primeras señales de que el cuerpo ya está en readaptación. Por ello, es común también que las mujeres embarazadas duerman más de lo usual o se sientan agotadas constantemente, por el esfuerzo biológico que el cuerpo desempeña.

Además, nos queda la duda de qué tan difícil será recuperar la figura después del parto, si toda esa piel quedará flácida y si el busto regresará a su firmeza usual. Por suerte, los tratamientos de la piel y las opciones quirúrgicas están a la orden del día, para ayudar a las mujeres a recuperar su cuerpo de antes.

El soporte abdominal es vital en esta etapa. Es el abdomen la zona que más se ve afectada durante el embarazo. Con el crecimiento del vientre durante los nueve meses (baby bump), la piel del abdomen se estira a más del doble de su tamaño normal, lo que puede causar la aparición de estrías y, posterior a dar a luz, flacidez en la piel.

Usar una prenda de compresión médica adecuada inmediatamente después de dar a luz o de la cesárea es importante para que el abdomen sufra lo menos posible. Debemos revisar, sin embargo, que las prendas de soporte ofrezcan una compresión médica adecuada, acentúen la figura y no causen incomodidad. También existen tratamientos tópicos nutritivos de la piel, los cuales podrán ayudar a recuperar la elasticidad y evitar así la aparición de estrías.

Al usar prendas de compresión adecuadas se reducen los dolores post parto y, en caso de una cesárea, se puede asegurar una mejor cicatrización y menos posibilidades de infecciones.

Una vez pasado el embarazo, se pueden considerar opciones de cirugía estética para recuperar el vientre plano como la abdominoplastía y la lipoescultura.

Las imperfecciones que aparecen en muslos y glúteos son producto de un problema en la circulación adecuada en las extremidades, a causa del sedimentarismo y formación de cúmulos de grasa.

Para prevenir las várices y la celulitis, es importante tener una actividad física regular, si bien moderada por el embarazo. Mantenerse en movimiento y haciendo actividad física, por más ligera que sea, es esencial para que la circulación del cuerpo se mantenga en orden.

Así mismo, dar masajes constantes a la zona, especialmente usando productos reductores que no tengan contraindicación con el embarazo, puede ayudar a reducir las posibilidades de tener estas imperfecciones. Una exfoliación regular en la zona también puede ayudarnos a reducir la apariencia de la celulitis.

Consulta al especialista sobre que productos utilizar durante el embarazo ya que existen ingredientes activos que pueden penetrar en la piel y colarse a la sangre, afectando al bebé. Usualmente estos productos tienen una advertencia escrita al respecto, pero el médico podrá ser más puntual en las contraindicaciones.


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