¿Cómo funciona mi cuerpo?
El cuerpo humano es un aparato maravilloso y muy complejo que se compone de muchos elementos para su correcto funcionamiento. Mantener una salud integral en el cuerpo beneficia muchas áreas de nuestra vida cotidiana como el deporte, el trabajo y la recreación.

El cuerpo se divide en sistemas completos que regulan funciones específicas y sin los cuáles no podríamos tener una buena calidad de vida.
Sistema linfático
El sistema linfático es vital para la salud y el funcionamiento adecuado del cuerpo. Este se compone de pequeños vasos que recorren el cuerpo a la par del sistema circulatorio. (leer más)
El sistema linfático es vital para la salud y el funcionamiento adecuado del cuerpo. Este se compone de pequeños vasos que recorren el cuerpo a la par del sistema circulatorio. Este sistema lleva un líquido conocido como linfa que es rico en proteínas y recolecta virus, bacterias y material de desecho del cuerpo.

Cuando existe algún problema en el sistema linfático debido a un bloqueo o daño en los organismos, se presenta el linfedema: una acumulación de líquido que hincha las extremidades.

El linfedema puede presentarse en dos tipos: primario (congénito) y secundario (por daños a los nódulos o vasos). Es el segundo tipo el que puede aparecer comúnmente tras un procedimiento quirúrgico u oncológico.

Las posibilidades de sufrir linfedema aumentan debido a los siguientes factores:

Extracción de los ganglios linfáticos
Radiación dirigida
Obesidad
Cicatrización lenta de la piel
Fibrosis en los conductos linfáticos
Sistema óseo
Los huesos del esqueleto son el armazón del cuerpo que sostiene y permite la movilidad del organismo, mientras protege a los órganos más frágiles... (leer más)
Los huesos del esqueleto son el armazón del cuerpo que sostiene y permite la movilidad del organismo, mientras protege a los órganos más frágiles. El cuerpo humano consta de 206 huesos que se conectan unos con otros, formando articulaciones motrices. La mayor parte de estos huesos se encuentra distribuida en las manos y pies.

A primera vista, el esqueleto masculino y femenino es casi idéntico, con la excepción de la zona de la pelvis. En el caso de las mujeres, los huesos de la pelvis suelen ser más amplios para facilitar el parto vaginal.

Los huesos (o tejido óseo) son los componentes que forman el sistema óseo. Estos no son planos y lisos, al contrario, son porosos y llenos de rugosidad. Cada hueso en el cuerpo cumple una función específica. Según la función y características de cada hueso, el sistema óseo se divide en 4 regiones: cabeza, tronco, extremidades superiores y extremidades inferiores.

Las funciones principales de este sistema para nuestro organismo son:

Sostén: fijan y apoyan todas las partes del cuerpo, especialmente ligamentos y músculos.

Motora: Si bien son el elemento pasivo del movimiento, los huesos dan el soporte necesario a los músculos.

Protección: los huesos sirven como una barrera defensiva para los órganos más delicados como los pulmones, el corazón, los ojos, el cerebro y el oído, ya que estos absorben los golpes y la presión del exterior, para evitar el daño interno.

Sanguínea: es en la médula de los huesos largos donde se producen los glóbulos rojos y también algunos linfocitos y monocitos.
Sistema muscular
El tejido de los músculos está fijado al esqueleto y se compone por 650 diferentes músculos. Estos son los que primordialmente le dan al cuerpo su movilidad al combinarse con huesos y ligamentos...(leer más)
El tejido de los músculos está fijado al esqueleto y se compone por 650 diferentes músculos. Estos son los que primordialmente le dan al cuerpo su movilidad al combinarse con huesos y ligamentos.

El sistema muscular representa alrededor del 40% del peso total del cuerpo (variando según la condición física y los aumentos de masa muscular). Si bien los músculos son tejido “interno” recubierto por la piel, son estos los que finalmente le dan la forma y silueta al cuerpo humano.

Los músculos del cuerpo se clasifican en dos tipos: voluntarios e involuntarios. A grandes rasgos, los músculos voluntarios son aquellos que podemos estirar y contraer a voluntad como los músculos de las extremidades. Los músculos involuntarios son los que desempeñan movimientos vitales en el cuerpo pero que no podemos controlar completamente a consciencia como el latir del corazón, la respiración, etc.

Los músculos no son sólo los que entrenamos en el gimnasio para tener más fuerza en brazos y piernas, sino que están presentes en todos los movimientos del cuerpo humano, tanto por dentro como por fuera. Los músculos voluntarios (excepto el corazón) son de fibra estriada, es decir, tienen fibras transversales que les permite tener una contracción y un movimiento más rápido e instintivo. Los músculos involuntarios suelen ser de fibra lisa y componen los conductos del cuerpo que no controlamos como el esófago y el intestino.
Sistema nervioso
El sistema nervioso es una red que se extiende a lo largo de todo el cuerpo y que controla los músculos y los órganos del cuerpo a través de impulsos electroquímicos...(leer más)
El sistema nervioso es una red que se extiende a lo largo de todo el cuerpo y que controla los músculos y los órganos del cuerpo a través de impulsos electroquímicos. El sistema nervioso coordina las acciones del cuerpo y se encarga de las funciones intelectivas como la memoria, las emociones y las voliciones. A diferencia de las otras células del cuerpo, las células del sistema nervioso no pueden regenerarse.

El sistema nervioso se divide en dos partes el Sistema Nervioso Central y el Sistema Nervioso Periférico. El primero es el encargado de percibir y procesar todos los estímulos externos, así como controlar el cuerpo y los sentidos de elaboración. El periférico son los nervios craneales y raquídeos que se expanden a lo largo del cuerpo y transmiten los impulsos al sistema nervioso central a través de los sentidos.
Sistema cardiovascular y respiratorio
El sistema cardiovascular es el que alimenta a todo el organismo ya que está conformado por los vasos capilares que transportan la sangre (nutrientes y oxígeno) a todas las células del cuerpo... (leer más)
El sistema cardiovascular es el que alimenta a todo el organismo ya que está conformado por los vasos capilares que transportan la sangre (nutrientes y oxígeno) a todas las células del cuerpo. Este sistema lo conforman el corazón y los vasos sanguíneos.

Es el corazón, y no los pulmones, el que se encarga de oxigenar a todo el cuerpo ya que es a través de la sangre que el oxígeno llega a todas las células. El corazón tiene la función de bombear la sangre a los pulmones para que los eritrocitos cambien su carga de CO2 por oxígeno y luego lo lleven a todo el cuerpo.

Cuando existe atrofia en la circulación, esta se hace evidente de forma visible en la piel con la aparición de zonas amoratadas, várices y ojeras.

El sistema respiratorio lo conforman las vías respiratorias y los pulmones. Si bien no es el que lleva propiamente el oxígeno a las células del cuerpo, es el sistema que lo canaliza desde el exterior y que elimina las cargas de dióxido de carbono a través del metabolismo.

El ser humano promedio respira cerca de 17 veces por minuto y tiene capacidad de inhalar más de medio litro de aire con una respiración normal. La obstrucción de la oxigenación adecuada por problemas en las vías respiratorias suele desencadenar una serie de problemas serios de salud que afectan a la piel, el corazón y el metabolismo, entre otros.
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